Decoración química
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Decoración química: pátinas, oxidaciones y tratamientos decorativos de superficies
La decoración química engloba los productos que modifican el aspecto de una superficie mediante una reacción química: pátinas, soluciones oxidantes, agentes colorantes y ácidos de grabado. A diferencia de la pintura, que recubre, estos productos transforman el propio material. El metal se oxida en profundidad, la madera se tiñe entre 1 y 3 mm, y el hormigón adquiere un tono permanente ligado a su estructura mineral. El resultado es más duradero y mucho menos propenso a descascarillarse con el paso del tiempo.
Tipos de productos de decoración química disponibles
Pátinas químicas para metales
Las pátinas químicas se aplican sobre cobre, latón, bronce, hierro y acero. La más conocida sigue siendo el verde de gris, a base de acetato de cobre, que reproduce en unas pocas horas lo que el tiempo produce en décadas en los canalones y tejados antiguos. En el caso del hierro y el acero, las soluciones a base de fosfato o tanino crean un tono marrón-negro que estabiliza la superficie al tiempo que la decora. Algunos artesanos combinan ambas etapas: una primera oxidación con cloruro férrico al 40 % de concentración, seguida de una pátina con cera de abeja para fijar el efecto y protegerlo.
Los resultados varían considerablemente en función del contenido en metal del soporte. Una aleación de aluminio y cobre al 5 % no se patinará como el cobre puro. Identificar la composición exacta antes de elegir un producto es un paso que muchos se saltan erróneamente.
Oxidantes decorativos para efecto óxido y efecto envejecido
Las soluciones oxidantes aceleran el proceso natural de corrosión de forma controlada. El efecto óxido decorativo, muy demandado en la estética industrial, se consigue con compuestos a base de hierro iónico en medio ácido. Aplicado con pincel sobre acero granallado, proporciona una textura granulada en un plazo de 24 a 48 horas, dependiendo de la humedad ambiental y la porosidad del metal. La temperatura también influye: por debajo de los 10 °C, la reacción se ralentiza notablemente. Para conseguir un efecto envejecido en hierro nuevo, una solución de sulfato ferroso combinada con tanino proporciona un tono gris-marrón realista, sin el aspecto artificial de la pintura aplicada.
Colorantes químicos para hormigón, piedra y cerámica
Los colorantes de penetración química se unen por reacción con la cal libre del hormigón. Esto difiere de un tinte, que permanece en la superficie. Los productos a base de silicato de sodio penetran entre 1 y 3 mm y crean una coloración resistente a los rayos UV, al desgaste y a la intemperie. En el caso de la piedra caliza, los ácidos suaves, como el ácido oxálico diluido al 5-10 %, permiten uniformar el tono y abrir los poros antes de aplicar una pátina. En la cerámica esmaltada, los colorantes clásicos no se adhieren: se necesitan productos formulados para el esmalte, con temperaturas de cocción entre 800 y 1 200 °C.
Cómo elegir los productos de decoración química
Adaptar el producto al soporte concreto
El primer criterio no es el efecto deseado, sino la compatibilidad química con el soporte. Un oxidante para cobre aplicado sobre aluminio no produce ningún resultado interesante, a veces ni siquiera nada. Antes de cualquier compra, comprueba la naturaleza exacta del metal o del material, su tratamiento superficial actual (lacado, anodizado, aceitado) y si es necesaria una preparación mecánica previa (chorro de arena, granallado, decapado) para que la reacción química se inicie correctamente.
Concentrado o listo para usar: según el volumen y la experiencia
Los productos concentrados resultan más económicos por superficie tratada y ofrecen mayor flexibilidad en la dilución, pero exigen rigor. Una solución de cloruro férrico al 50 % en lugar del 40 % corroe más rápido y con mayor profundidad, lo que no siempre es lo que se busca para conseguir un efecto decorativo sutil. Las fórmulas listas para usar son más adecuadas para principiantes o para proyectos puntuales en superficies reducidas.
- Cobre y latón: acetato de cobre (verde de gris), sulfuro de potasio (marrón-negro), amoniaco (azul-verde turquesa)
- Hierro y acero: fosfato de hierro (gris-negro), tanino (marrón), solución salina acidificada (efecto de óxido controlado)
- Hormigón y piedra caliza: silicato de sodio, ácido oxálico diluido, ácido clorhídrico al 5-10 %
- Madera: acetato de hierro (gris azulado), tanino de roble combinado con sulfato ferroso (gris pizarra intenso)
Precauciones imprescindibles en el tratamiento químico decorativo
La mayoría de los productos de decoración química son corrosivos o irritantes. Los ácidos fuertes requieren gafas de protección y guantes de nitrilo (los guantes de látex no resisten los ácidos concentrados). Es obligatorio trabajar en un espacio ventilado, especialmente con compuestos a base de amoniaco o disolventes halogenados. El neutralizante, generalmente bicarbonato sódico en solución al 10 % para la mayoría de los ácidos, debe prepararse antes de comenzar el trabajo. La neutralización de los efluentes antes de su vertido al alcantarillado es una obligación legal en el caso de los ácidos concentrados.
Preguntas frecuentes sobre la decoración química
¿Qué pátina química elegir para dar un efecto antiguo al metal nuevo?
Para conseguir un efecto envejecido en hierro o acero, el tanino combinado con sulfato ferroso proporciona un tono gris-marrón natural sin aspecto artificial. En el caso del cobre y el latón, el acetato de cobre en solución acuosa crea un auténtico verde de cobre en un plazo de 6 a 24 horas, dependiendo de la concentración. En ambos casos, hay que desengrasar cuidadosamente con acetona antes de la aplicación; de lo contrario, la pátina se fija de forma irregular y presenta zonas blancas tras el secado.
¿Se puede utilizar la decoración química en interiores?
Sí, siempre que se ventile bien y se elijan fórmulas con bajas emisiones. Las pátinas a base de agua, como el acetato de cobre acuoso o el tanino, se pueden utilizar en interiores con una simple ventilación natural. Los productos a base de disolventes halogenados o de ácidos fuertes (cloruro férrico, ácido nítrico) deben utilizarse en el exterior o bajo una campana extractora. Aplicar siempre sobre una superficie colocada en horizontal para evitar goteos incontrolados por los bordes.
¿Cuánto tiempo dura una pátina química sobre metal expuesto al aire libre?
La durabilidad depende del metal y del fijador utilizado. Una pátina de verdín sobre cobre macizo fijada con cera microcristalina dura entre 5 y 10 años en exteriores antes de que sea necesario volver a aplicarla. En metales ferrosos, una pátina fosfatada protege entre 2 y 4 años en un entorno urbano poco agresivo. Sin un tratamiento protector tras la pátina, la duración se reduce a unos pocos meses en el caso de los aceros no aleados. En la mayoría de los casos, basta con renovar la capa de cera o de aceite de linaza cada 2 años.
¿Se pueden superponer varias pátinas químicas para conseguir efectos personalizados?
La superposición es una técnica habitual entre los herreros y los escultores: aplicar una pátina con amoniaco, dejar secar 24 horas y, a continuación, añadir una pátina con acetato crea interesantes efectos bicromáticos. Sin embargo, nunca se deben mezclar dos productos en el mismo recipiente sin conocer su compatibilidad química. Algunas mezclas de ácidos de naturaleza diferente producen reacciones violentas o gases tóxicos. La regla es superponer las capas, nunca mezclar los productos.
















