Radiómetro
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El radiómetro: un instrumento que transforma la luz en movimiento visible
El radiómetro es uno de los pocos instrumentos científicos capaces de hacer visible la energía luminosa a simple vista, sin electrónica ni pilas. Inventado por el físico británico William Crookes en 1873, suele presentarse en forma de ampolla de vidrio soplado en vacío parcial, en cuyo interior giran libremente cuatro paletas bicolores sobre un eje. El lado oscuro y el lado plateado absorben la luz de forma diferente: esta asimetría térmica, del orden de unos pocos grados Kelvin, basta para provocar la rotación. Cuanto más intensa es la fuente de luz, más rápida es la rotación. Bajo una lámpara de 60 W situada a 30 cm, las paletas alcanzan fácilmente entre 1 000 y 2 000 revoluciones por minuto.
Contrariamente a lo que pensaba Crookes en 1873, no es la presión de radiación lo que hace girar las paletas. Maxwell lo demostró ya en 1879: el mecanismo real es la transpiración térmica, un efecto secundario entre las moléculas de gas residual y las superficies a diferentes temperaturas. Esta distinción no es anecdótica a la hora de elegir el instrumento: un vacío demasiado elevado (presión inferior a 0,1 Pa) detiene la rotación, ya que no quedan suficientes moléculas para transmitir el impulso.
Radiómetro de Crookes, radiómetro solar, piranómetro: ¿qué diferencias hay?
El término «radiómetro» engloba instrumentos muy diferentes según el contexto.
El radiómetro de Crookes: objeto educativo y decorativo
Es la versión más conocida, que se vende como elemento decorativo para el despacho o como herramienta pedagógica para explicar la física de la radiación. El diámetro de la ampolla varía entre 6 y 12 cm según los modelos. Las versiones de vidrio borosilicato (tipo Pyrex) presentan una mayor resistencia térmica y una transparencia superior a las de vidrio sodocálcico, lo que mejora la visibilidad del movimiento. Algunos fabricantes ofrecen paletas de mica metalizada en lugar de aluminio, con una respuesta ligeramente más rápida a baja intensidad luminosa. Un radiómetro de calidad adecuada responde a la luz natural a partir de 500 lux, es decir, un cielo nublado pero luminoso.
Radiómetros científicos: piranómetro y pirheliómetro
En los ámbitos meteorológico y fotovoltaico, un radiómetro solar mide la radiación incidente en W/m². El piranómetro capta la radiación global hemisférica (directa + difusa), mientras que el pirheliómetro mide únicamente la radiación directa normal. Estos instrumentos utilizan una termopila (sensor de flujo térmico) calibrada según las normas ISO 9060, con una precisión del orden de ±2 % para los modelos de clase A. No se parecen en nada al molino de Crookes y están destinados a aplicaciones profesionales: estaciones meteorológicas, seguimiento del rendimiento de los paneles solares, investigación en física atmosférica.
Cómo elegir un radiómetro según su uso
Para un uso decorativo o didáctico, hay tres criterios que marcan realmente la diferencia:
- La calidad del vacío parcial: una ampolla mal sellada pierde progresivamente su vacío residual, se ralentiza y, finalmente, se detiene por completo. Los fabricantes serios indican una presión interna de entre 1 y 10 Pa. Sin este dato, es difícil saber si el vacío es correcto.
- La calidad del eje: el eje de rubí (corindón sintético) ofrece una fricción mínima y una durabilidad muy superior a la del eje de acero inoxidable estándar. Esto se traduce en una rotación más fluida con poca luz.
- El diámetro de la bombilla: un modelo de 10 cm es visible desde una distancia de entre 2 y 3 metros, lo que lo hace mucho más eficaz como objeto de exposición que un modelo de 6 cm.
Para un uso científico o educativo más avanzado —medición cuantitativa de la radiación, comparación de fuentes luminosas, trabajos prácticos de bachillerato o formación profesional— es claramente preferible un radiómetro instrumentado con salida digital (USB o RS-232). Estos modelos permiten registrar los datos y trazar una curva de velocidad/iluminación, algo que el ojo humano por sí solo no puede hacer con precisión.
Mantenimiento y vida útil: lo que hay que saber antes de comprar
Un radiómetro de Crookes no requiere ningún tipo de mantenimiento. La única causa real de deterioro es la pérdida parcial del vacío: si la ampolla está agrietada o si el sellado vítreo es defectuoso, el aire entra progresivamente y la rotación se detiene en unas semanas. Este proceso es irreversible. Evita los golpes, los cambios bruscos de temperatura (no lo coloques sobre un radiador) y la exposición prolongada a una luz intensa combinada con un calor ambiental elevado. Si se conserva a temperatura ambiente normal, entre 15 y 25 °C, un radiómetro bien fabricado funciona durante varias décadas.
Los modelos con base lastrada de madera maciza o mármol presentan una ventaja práctica: no se vuelcan ante la más mínima corriente de aire, lo que protege el eje de rotación de las tensiones laterales. Es un detalle que las descripciones comerciales rara vez mencionan, pero que resulta importante a largo plazo.
Preguntas frecuentes sobre el radiómetro
¿Por qué mi radiómetro ya no gira?
La causa más frecuente es la pérdida parcial del vacío, a menudo como consecuencia de un golpe o una microfisura. Si la bombilla está intacta y la rotación simplemente se ha ralentizado, prueba con una fuente de luz más potente (lámpara halógena o LED de alta intensidad a menos de 20 cm). Si no ocurre nada ni siquiera a plena luz solar directa, el vacío se ha visto comprometido.
¿Funciona un radiómetro con luz artificial?
Sí, siempre que la intensidad sea suficiente. Un LED de 800 lúmenes a 15 cm activa la rotación en casi todos los modelos del mercado. La luz infrarroja (bombilla halógena, lámpara incandescente) suele ser más eficaz que un LED frío de potencia equivalente, ya que genera un diferencial térmico más marcado en las paletas.
¿Cuál es la diferencia entre un radiómetro y un solarímetro?
El término «solarímetro» se utiliza habitualmente para referirse a un piranómetro, es decir, un sensor de radiación solar global expresada en W/m². Se trata de un instrumento de medición preciso y calibrado, utilizado en meteorología y en energía solar. El radiómetro de Crookes es un objeto de demostración: muestra el efecto de la luz, pero no lo cuantifica.






